
Los martes es día de hacer compra. Sobre todo por que las verduras tienen el 5% de descuento en la cadena de súper mercados donde suelo ir. Así que los martes a medio día es la hora punta. Traté de hacer mis mandados (como diría mi abuela) pero tal fue mi sorpresa que a la entrada del supermercado no había ni un solo carrito disponible. Así que tuve que dar una vuelta hasta que la ola de gente amainara. Este martes el anticiclón nos permitía tener una mañana con solecito y eso a estas alturas del año se agradece. Como decía regresé después a hacer mi compra.
No hay nada más rutinario y aburrido que esa cita con el consumismo para gastarse la plata. Digamos que soy tacaña. peleo con sistema hasta el ultimo céntimo de euro. Me he vuelto experta comprando productos genéricos. La tal llamada marca ( carrefour). entre otras cosas no tiene nada que envidiarle a las marcas de toda la vida. Entonces necesito ir sola para concentrarme es de publico conocimiento que los maridos no soportan más de 30 minutos en estos menesteres.
Entro por la sección de verduras antes de que la gente deje lo peorcito en las estanterías, a nadie le gustan las cebollas o patatas aplastadas. o remanoceadas por desconocidos. Delante de mí iba una señora, como de unos 70 años o incluso más, caminaba despacio apoyada en su bastón que era demasiado alto para su estatura, llevaba su pelo cano teñido de un coqueto color lila. Muy parecido al que ponen las señoras pupies en Barranquilla. Como en el corredor no había espacio para pasar me tocaba ir al ritmo despacio con calma. Cada vez que me detenía a comparar precios ella como si tuviera ojos en la espalda se detenía también. Las 3 primeras veces me pareció casualidad la cuarta, vi como metía un frasco grande de atún dentro de su abrigo. Me quedé perpleja. Atónita. Seguí a la sección de la pasta. Entre spagettis,y farfalle guardó una bolsa de caracolas. Acto seguido pasamos a las salsa de tomate parece que no tenía hueco en el abrigo y esa si la echó a su canasto de la compra.
Los pensionistas que es como le llaman aquí en España a las personas mayores muchas veces no llegan a fin de mes . hay muchos que tienen que vivir solos por que se resisten a que les lleven a los hogares geriátricos( ancianatos) . Algunos no tienen familia cercana o lejana que les ayude. En fin en un país donde el 10% de la población tiene más de 65 años las cosas se complican. Las viudas tienen que vivir con el 50% de la pensión, parece que al morir el esposo. La renta, los servicios o la canasta de la compra cuestan menos dinero.
Al llegar a caja, o ¡sorpresa¡ la señora está sacando de su canasta 1 barra de pan ( 50 céntimos de euro) 1 bote de tomate frito ( 1,20 ) 4( yogures) seguro están muy frios para esconderlos en el abrigo total de la cuenta 3.10 euros, sacó de su viejo monedero 2,90. la cajera le dice ¡ no le llega le hacen falta 20 céntimos de euro¡. Ella abre de par en par el monedero y no cae más que un botón .
¡ tendrá que dejar algo señora¡
- hija dejo el pan entonces – contesta-
Saqué de mi bolsillo 50 céntimos y le dije a la cajera. Con esto le alcanza.
La señora tomo su bolsa y se fue. No me dio las gracias.
Tal vez la escena ya había sido lo suficientemente humillante para ella.
No lo sé.
Sentí mariposas en el estomago de pensar que le iba a pitar la maquina que está en la entrada del supermercado. Esa que detecta los chips de seguridad.
La maquina pitó. Junto a ella salían dos chavales ( pelaos) con unas bolsas, el guarda de seguridad les hizo devolver para verificar el contenido. Ella continuó despacito atreviéndose a mostrarle la bolsa. El guarda le dijo siga abuela. Siga.
Y se fue.