
Contrastes.
Estoy hace mes y medio en Colombia, mi familia, amigos por supuesto lo saben. He tenido dias maravillosos e inolvidables, reencontré amigos, sabores, colores. Gente especial, recargamos las baterías, para enfrentar el largo invierno europeo.
Ayer pretendíamos pasar nuestro último fin de semana en Cartagena de indias, pero tuvimos una emergencia, y salimos hacia Barranquilla., Abril hace un par de semanas se refrío y ese resfriado parece que no ha terminado de sanar, adecuadamente.
Entonces con los niveles de humedad cartageneros y la contaminación de Ácaros en el Hotel, nuestra hija presentó una crisis alérgica, muy parecida a la que sufren los asmáticos, debido a que trabajé 5 años en el sector farmaceutico y hospitalario, aun conservo buenas amigas en el medio, y por lo tanto dimos con la que hemos bautizado como nuestro ángel de la guarda. La doctora Cristina Muñoz, pediatra internista, con una amplísima experiencia, ayer sábado ella no atendía consulta, estaba de turno en el hospital pediátrico de la ciudad, así que tuvimos que llevarla hasta allá.
Me sentí mal al llegar, ver mas de ochocientos niños mal atendidos por falta de recursos y medios, madres cansadas tiradas en los andenes esperando turnos, bebes en brazos respirando con dificultad, los malos tratos de los porteros hacía los padre de los pequeños pacientes. Entonces en mi cabeza todo adquirió otra dimensión, mi preocupación de madre fue solidaría, sabía como se podían sentir aquellas mujeres, a la espera de que un medico les diga. Compre jeringas, suero, antibióticos, pañales, sabanas, y traiga su sisben, haber si le sirve. Los galenos atienden y hacen lo que pueden, con prácticamente las uñas.
Cristina no pudo bajar inmediatamente, tenía que intubar a un niño de 10 meses al que no le habían podido conseguir respirador mecánico, y que obviamente ninguna clínica aceptaría `por falta de recursos. Entonces en pleno siglo XXI los estudiantes se turnaban para no dejar de bombear a sus pulmoncitos el aire de la vida. Fue desgarrador, José y yo llegamos totalmente conmovidos, con ganas de hacer algo, aunque pequeño por esas personas. Formulando preguntas, culpado a los políticos ladrones, a la mala gestión, a la inhumanidad a Dios al diablo, a nosotros por preocuparnos por pendejadas.
Hace un par de meses unos Japoneses donaron algunas incubadores y es con esas que la sala de prematuros funciona, pero en la eventualidad de que alguna fallará, terminaría en el almacén llena de polvo hasta que se deteriorará totalmente . en conclusión tenemos que ayudar.
Pd pasen a ver las algunas fotos en el mi FACEBOOK.