
En el canal cultural, qué casi nadie ve Las escenas se repiten y repiten, una pareja baila jazz entre las cuatro paredes de una habitación muy pequeña, e intima, definitivamente lo opuesto a sus vidas, se veían , montones apilados de libros en el escritorio descansando en el fondo sepia de ese cuarto improvisado de baile. como quien no se decide a leer con disciplina nada de lo que comienza, hojas dobladas justo en la esquina superior izquierda, lápices de punta negra y mas hojas tiradas en el bote de la basura, escritas con las tres frases de una novela inconclusa, la autobiografía del autor en sus personajes, la misma personalidad divida en muchos fragmentos insanos y tejidos de la manera mas cínica posible y creídos a su vez por un lector anónimo que espera encontrar en ese justo lugar la solución para sus miedos.
Ahora truena el ruido de la puerta que se cierra, la llave cae en la mesita de la sala mientras ella pretende ignorar los pasos de quien muchas veces ejerce de verdugo para sus actos. Es la manera que tiene de revelarse a sus noches de no existir al otro lado de la cama, de su respiración profunda y pesada en la espalda que seguramente la tranquilizaría mas de sentirla en el cuello, no ha pasado mucho tiempo desde que dejó de sentirlo ahí y un poco más abajo, justo entre sus piernas lamiendo su sexo, cuando le decía que le sabia a canela y nata, parece ser que esta convivencia por la que lucharon, ahora les separaba . Nunca pensaron que entre los dos un abismo se tejiera hondo tan pronto.
Las mujeres guardan la esperanza generacional de la entrega mutua, ahora solo parece que esa entrega dura mientras la pasión y la novedad pasan a ser cotidianas e inconvenientes, ellos consiguen su objetivo, hasta hace muy poco ella se jactaba entre sus amigas de ser quien pagaba la botella de tequila o de agitar el dry martíny, ahora asumiendo su vida de señora lo único que agita son los huevos y no precisamente los de él, si no los de la tortilla que desayuna o cena.
Cuando quiere sentirse ligeramente libré pensante le induce a hablar de política , debe ser por aquello que los psiquiatras y psicólogos llaman violencia pasiva , ella se hace del partido socialista y él de el de su padre y abuelo y muy probablemente el de sus nietos, o sea popular, ni en el congreso se debate tan a punto como en la sobre mesa de esa casa.
Ha tengo que hablar de “la casa” , casa que no entra entre los vienes de la unión por las capitulaciones que gustosamente firmaron bajo la prebenda de que lo mío es mío y lo tuyo es tuyo, pero con un buen abogado lo tuyo puede ser mío también. La casa, muchos metros mas grande que sus respectivas residencias de solteros, pero también muchos metros mas estrechas porque él en su manía no permite que nada sea cambiado . ella deberá resignarse a ese estilo minimalista pactado con la decoradora de interiores que él pagó. , así que con la paciencia que dios no le dio tendrá que salirle al paso en esto también.
hace una hora lo esperaba para ir a un concierto, concierto que viene como premio de consolación por un frustrado viaje a París. Pero París no les quedará siempre, desde hacía dos semanas y media miles de jóvenes de ascendencia musulmana quemaban miles de autos en las calles de la ciudad.
Ahora el agua de la ducha corre caliente el vapor se cuela por la puerta entre abierta. Estará así media hora más o menos, no para de criticar . Nunca lo que escoge le queda bien, siempre a su i atuendo algo le falta, entonces no se viste para ella si no ,para sus amigos o mejor para las esposas de sus amigos . le gusta el cine independiente y no sus películas para no pensar. El agua a dejado de caer en la ducha, en la Tv. pasan una de la segunda guerra mundial dos soldados de ambos bandos se encuentran atrincherados uno frente al otro el alemán muere de sed y el americano no entiende que le entregue su cantimplora de agua., el alemán prepara su fusil de fabricación rusa y con el ultimo aliento le dispara en la cabeza al americano que nunca le entrega la cantimplora por no saber hablar su idioma l. Plano cerrado buena fotografía ambos mueren. Entonces ahora se teme que estén atrincherados y en bando diferentes que quieran lo mismo pero no hablen el mismo idioma. Ella oye venir los pasos de él, listos los dos para continuar con la farsa.
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Historia de como la costumbre arrasa con la pasión y el encanto.





