
El año pasado guardé la esperanza de no tener que repetir este llamado, estos gritos de liberación y esperanza para los 3105 secuestrados en Colombia, guarde la esperanza, reemplacé la rabia, pero ahora nuevamente la rabia me lleva a escribir. Parece mentira que nuestro vicepresidente gomelo padeciera el flagelo del secuestro en carne propia, sus actos hablan por él y por el pequeño emperador Uribe; igual que el año pasado los secuestrados les siguen importando lo mismo “un carajo”.
Antes de su reelección prometía acuerdo humanitario, pero todos sabemos que después de lo metido olvida lo prometido, una vez más mis palabras se las llevará el ciber viento, a ningún lugar y no les llegaran a aquellas personas que trato de reconfortar
( los secuestrados) todos sabemos que en los cambuches no hay electricidad ni sanitarios, ni mucho menos el todo poderoso Internet, tienen que vivir con el miedo a que les mate, la guerrilla o nuestro ejercito liberador por una orden de don Álvaro, pero me quedan las familias las que todos los miércoles marchan con esta consigna VIVOS LIBRES Y EN PAZ. Puedo imaginar el dolor de esas madres esposas e hijos cuando sus existencias se han congelado en ese ultimo día antes del secuestro, en las cosas que se dijeron o dejaron de decir, nunca se está preparado para un adiós y menos para una desaparición forzosa e inesperada. La violencia me ha quitado a tíos abuelos y a mi padre, debemos seguir gritando a las negras conciencias de nuestros PARANARCOPOLITICOS, queremos voluntad para negociar, el acuerdo humanitario no debe nacer de los gobiernos extranjeros a quienes parece que les duele e importa más nuestros secuestrados.
Animo INGRID. espero que estos cinco años sirvan para el mejor de los libros.
KATHERINE GOMEZ.

