miércoles, septiembre 20, 2006

BALADA PARA UN LOCO

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BALADA PARA UN LOCO.
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corzo de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:
ASTOR PIAZZOLLA.





Son ocho pasos básicos para aprender a bailar tango. Son ocho movimientos para dilucidar en el cuerpo del otro, el hilo magnético invisible que no deja separaciones atómicas entre el tacto y el alma. Un amante furtivo, la sensación infinita de desvanecerse entre el humo de un cigarrillo inexistente. Pablo apareció en la vida de Eva de repente todo el tiempo estuvieron muy cerca el uno del otro pero nunca se encontraron, hasta que el en medio de su aburrimiento llegaron a una reunión donde no conocían a nadie, y donde no se consideraban dueños de nada.

Él en medio de muchos acentos no propios e irreconocibles, se dedicó a hacerle preguntas tontas, ¿eres niño o niña? .- Soy mujer- respondió ella; es lógico que en las mascaradas de un baile de disfraces y en la vida misma hay que comprobar cosas básicas. Como la sexualidad del interlocutor, por primera vez en mucho tiempo Pablo no retrocedió por la indiferente negativa de ella. Lo explicaba por la cercanía del acento que pudo percibir, un acento distinto al suyo pero cercano, a su vida, más cercano que el de las personas que orbitaban en medio de las copas de vino y cerveza del lugar. Otra pregunta de ¿donde eres’?. - De aquí- contestó Eva. No es posible. Yo también, y aun no se habían visto la cara. Ella llevaba un antifaz con lentejuelas negras que a él le daba la sensación de hablar con las alas de un cuervo. Los cuervos son animales que no traen nada bueno pensó para si, pero ¿qué hacemos en estas circunstancias de la casualidad cuando no hay preavisos para el caos?

Al parecer eso era lo único que se podía adivinar en aquel encuentro fuera de foco, y de esperanzas, Él siguió preguntando, ¿que haces? –Soy escritora- ¿qué hace una escritora en una mascarada? – huir-

Hasta ahí habían llegado las ilusiones ortodoxas de conquistador de Pablo, la verdad desde que estaba en sexto grado no se había vuelto a sentir tan minúsculo e invisible ante la sensibilidad femenina, como esa noche de mierda. Ella abandonó el recinto en medio de la inclemencia de los vientos alisios que llegan siempre desde el norte para esa época del año. Trataba de caminar en medio de sus zapatillas negras, y el rubor oculto tras su mascara, nada diferente a la realidad de todos los humanos; pretender no estar descubierto cuando se es culpable y esta vez aunque algo la invitaba a quedarse, le pudo más el frió helado y paralizante de esa misma cercanía que pablo sintió, su lado más cobarde la obligaba a irse ahora que estaba a tiempo de no exponerse al destino casual de aquel desconocido

A Pablo no le tomó por sorpresa la huida del cuervo delgado y nauseabundo que representaba la mujer. Sin remedio la dejo ir. No se preocupó siquiera por preguntarse ¿por qué de aquel arrebato?. Terminó su copa de vino. Se limpio el ego herido y también se marchó a su casa. Decidió llegar a pie al fin y al cabo estaba muy cerca. Cada paso le recordó que era un cretino, sintió que la historia era injusta con los hombres desde que en la tierra ya no gobernaba la diosa.

Ahora ellos asumen el riesgo de que se les llame cretinos cuando lo que quieren es una noche de fluidos corporales, gemidos y jadeos sin la pretensión de un encuentro póstumo. Exentos de la confrontación y el desayuno posterior de la mañana, o la vergüenza si las cosas no salen tan bien como se planearon. De todos modos eso ya no importaba, esa
Ceremonia no se llevaría acabo.

Entonces. Llego quince minutos después a su casa, sacó a su perro al jardín le dejó orinar la esquina de las trinitarias, y siguió pensando, pero ¿por qué tuve que hablarle? , la vida, así es la vida. Una puta casualidad con la que todos se acuestan.
Entonces le seguía mortificando la imagen del cuervo maldito. ¿Es el ego de un hombre tan frágil como la ventana de una cuarentona viuda?. Si eso debía ser ella con tanta homofobia y odio descargado en él con dos preguntitas inofensivas, un bajón de estrógenos. ¿que mas queda ante la adversidad, como arma para combatir a la indiferencia?. Mañana será otro día.

Ella transitaba como siempre a las nueve de la noche, por la acera izquierda del parquecito, con sus hombros aferrados a la espalda cansada que la acompañan desde tiempos inmemoriales junto su mirada casquisbana. Se sintió como siempre imperceptible en medio de la horda de extraños que deambulan en la galería infinita de su micro universo.
Trashumante, habilidosa de las artes inexistentes de escribir el mal amor, sintió de repente la necesidad fisiológica de un gran café, se aventuró a cruzar la calle, llegó donde siempre, se hizo lugar en la mesa del rincón.- Negro con crema y dos de azúcar-, ya la dueña adivinaba que su mas asidua clienta pedía como en las películas viejas.-lo de siempre-
Nuevamente las mujeres somos muy por el contrario de lo que se espera y lo que se quiere en las leyendas urbanas, sumamente predecibles. Mientras ella abrió su libro en la pagina cincuenta y seis por esos días a su lado descansaba alejo carpentier, un cubano que murió de viejo. Pero que no le dejaba adentrarse en el fondo mágico de las intenciones de su estructura literaria. Tomó varias notas en su agenda negra respecto al libro en mención y el tercer sorbo caliente del elixir de su mal dormir. Escuchó a alguien decir, ---cerero por favor.- esa palabra podía significar un millón de cosas, pero en el contexto de aquel momento una cosa muy clara.(un diabético) o un hombre rebelde. Cuando alzó su mirada nada le pareció familiar en aquel cliente, estatura mediana, cabello negro, trigueño mas bien un blanco muy asoleado, pero la voz ya la había escuchado antes.
Siguió bebiendo e insistiendo en recordar una sola frase, hasta el marido de la dueña bajito y barrigón podía parecerle mas atractivo que él hombre cerero.
Pero la curiosidad siempre ha sido su talón de Aquiles, cuando vio que se ubicó en el otro extremo del salón, dejo botado a carpentier en la pagina cincuenta y siete, sin entender la cincuenta y seis, y sin el menor recato y como algo atípico le preguntó a mariana.¿ Quien es ese hombre?. Como es de saberse la solidaridad de género se hizo presente, la dueña del lugar le dijo. Solo sé que es profesor de tango.
Y habla muy poco. Ahora si la vida se burlaba de ella ninguna relación que le conectara su vida de escritura a ese bailarín de tangos que además no reconocía. Se rindió pidió la cuenta y salió, cuando iban ya contados diez pasos fuera del café, aquel hombre la tomó firmemente del brazo.- ¿eres niña o mujer?


Katherine Gómez

lunes, septiembre 18, 2006

MI HERMANO

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MI HERMANO


Hace catorce años llegaste, recuerdo ese viernes de lluvia tropical e inacabable
Cambié mis muñecas por ti, te calmaba meciéndote horas y horas bajo la sombra del aquel almendro en la terraza de la casa. Compartimos, compotas y leche en polvo. Como también la madre que nos trajo al mundo. no puedo evitar sentir el paso de los años ahora que tu voz ha cambiado y que tengo que hablarte empinada por lo alto que estas, me alegra muchísimo que hallas heredado el gusto por escribir y contar historias Hoy pasas por ese torbellino de experiencias adolescentes a veces confusas otras emocionantes, quiero desearte feliz cumpleaños, bendiciones, muchos sueños. Serenidad madurez y conciencia hermanito

Tu hermana.

martes, septiembre 12, 2006

MIS VEINTISÉIS

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Hace veintiséis años.

Nací a las diez empunto de la noche del doce de septiembre de 1980.
No nací en el hospital o la clínica si no en casa de mi abuela Elena, mi grata y maravillosa mujer quien muchas veces pese a no saber leer me enseñó que la sabiduría y el sentido común se aprenden en la escuela de la vida. Y que se pueden practicar incluso en las más absolutas de las oscuridades, murió ciega, Pero siempre me enseñó la luz.
Soy la Hija mayor, de mi madre quien a su vez es la hija mayor de mi abuela y ella mi abuela fue la hija y nieta mayor de las suyas. Vengo de un fuerte matronaje, hembras sólidas independientes y luchadoras casi puedo decir que hacedoras de milagros. Me ha costado mucho aprender estas cosas, por mi rebeldía, lo reconozco, rebeldía sin ningún sentido a veces. Todas terminamos emigrando a otros lugares, en el caso de mi abuela huyendo de la tragedia y la muerte en los montes de maría, y en otros persiguiendo al amor que puede llegar a ser esquivo.

Hoy tengo mi mejor regalo, una hija, futura mujer. Me embargan los miedos y las ansiedades, le confieso a mi madre que tanta paciencia me ha tenido, que la entiendo, y agradezco todo lo que ha hecho por mí. La noche de fin de año la pedí, pedí al cielo a nuestra pequeña Abril, la siento moverse, nadando en mi útero. No tengo palabras para describir la felicidad e ilusión en nuestro hogar, la mirada chispeante de mi esposo cuando habla y hace planes para nosotros tres. Ahora después de un largo proceso de sanación en mi alma, puedo recordar sin dolor momentos no tan gratos de mi vida. y a la vez mucho regocijo por los mágicos, las cosas buenas llegan solo cuando se está preparado para disfrutarlas.


En el verano del 2004 José y yo nos conocimos, yo regresaba a Colombia desde Alemania y hacía escala en el charles de gaulle de Paris para tomar mi vuelo definitivo a Bogotá y desde ahí a Barranquilla. Fue en el aeropuerto de Paris mientras compraba algunos recuerdos para los míos cuando chocamos literalmente hablando. Entablamos una conversación larga, alegre y fascinante, cuando fue la hora de partir nos intercambiamos correos electrónicos, confieso que no volví a pensar en él hasta mucho tiempo después. Tenía que resolver muchos pendientes, mi corazón estaba confundido, perdido, y lo nuestro siguió como una amistad, tal vez fue eso lo que me permitió abrirme a él, contarle los avatares de mi vida, mis imperfecciones y errores, lo mucho que amo ser libre. José es de esas personas optimistas, aguerridas, apasionadas de la vida, sea cual sea el lugar, la gente, o las circunstancias, no se deja vencer, Él puede, siempre existe una salida o solución. Hemos atravesado el atlántico un par de veces para llegar hasta aquí.

En el san Valentín del 2005 nos hicimos novios, Cartagena de indias fue testigo, de nuestras miradas cómplices y de aquél beso robado como lo fue después de nuestra boda, pequeñita e intima, simplemente perfecta, todo conspiró en el cosmos para que se diera maravillosa, romántica, e inolvidable. Ama a mi gente y país como si fuera el suyo, muere por unos patacones con hogao, un pargo frito por la música del Joe Arroyo, Héctor lavoe, o Buena vista, siempre que puede pide club Colombia, y ahora sueña con llevar a nuestra Hija a unos carnavales para que diga lo que él dice (En Barranquilla me quedo).

Hoy celebro mis veintiséis años, y aunque me parecen muchos (cada vez me acerco más a los treinta) debo agradecerlos, tengo bendiciones que antes no imaginaba ni esperaba, un Amor brillante y entregado, un hogar calido, salud, muchos proyectos, y la ansiedad por tener a mi niña de este lado del universo.
Solo puedo dar gracias, a todas las personas maravillosas que con el transcurrir del tiempo han caminado a mi lado, enseñándome a crecer y a creer. Ahora apagaré las velitas sobre la tarta de chocolate recordando a quienes quiero y me quieren, pero que están a diez mil kilómetros de aquí. Celebrando el milagro de la vida.
Gracias.

miércoles, septiembre 06, 2006

POEMAS

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"Señor mi jaula se ha vuelto pájaro y ha volado"
¿Que haré con el miedo?
Alejandra pizarnik











ABRIL.
Morenita mestiza
Pedacito de carne
De mi carne
Susurros, suspiros
De pelo rizado como el mío
Mía y de mi amor
De nuestro hombre
Abril trozo de pan
Esperanza y anhelo
Bendición hecha hija
Patadita en mi vientre
Ojos morenos.
Corazón canela
Futura mujer
Valiente.
Miel para los labios de tu padre
Felicidad de mi corazón.
Eres vida y milagro.




A MI ABUELA ELENA.

Espérame en la canoa mágica
En la otra orilla
Espérame que ahora te entiendo naufraga y titilante
Conviérteme en lánguidas escarchas o en gotas de roció
En lumbre perenne
Escucha mi voz quebrada de muerte en vida
En mis oleadas de soles nocturnos, sobra decir que nostálgicos
Ayúdame, que cese mi temor.
Y arrópame en la brevedad.
Sin más remedio que el ocaso.


Historia de un cuento

¿Como hago para no estallar colérica
Si camino entre mutilados?
¿Como hago para pretender
Que no me duelen estos niños hambrientos en la esquina?
¿Como hago para apagar sus vocecitas
Sin aliento?
¿Como hago para que me cuajen las tripas y decida hacer algo?
¿Qué hago con tanta inmundicia pulcra que nos gobierna entre comillas?

JUGEMOS
Juguemos al amor
Sin ventajas
Sin cartas marcadas
Sin medidas
Sin reproches
Sin censuras
Sin distancias
Sin falsos anhelos
Sin mentiras
Mejor dicho juguemos en serio



El amor en las sombras
Perdones negados, o dados a medias
Lagrimas lloradas y negadas completas
Reproches eternos, repetibles aceptados
Gritos dichos con los ojos
Silencios callados con miradas
Días de noches eternas
Honor cínico de aceptarse
Somos lobos nos destazamos
Bajo la luz del amor
En las sombras desiertas

VUELTIAO

Envuelta en las tiras de mi sombrero
Horda pinta dorada
Pinta negra maniatada
De tiempo en tiempo arrastrando la caracola
De ondas mágicas
Inmerso en escarchas urgidas y vividas
Huele a fandango y esperma derretida
Se derrama entre mis piernas
Y te me escapas de la vida


COSTUMBRE
Anhelo la plegaria
Costumbre transparente
Quiero que me envuelva en la manta lunar
No lo usual, merezco más de lo que necesito
Ha caído una piedra, forma hondas en este lago
Diáfano del alma
Señor anhelo la quietud
La belleza, el olor sin retorno de mi infancia
La no contaminación de mi esfera
Brillar sin mas remedio
Como tu luz que habita el cielo.


La palabra.
La voz que se aferra a ella
Las ganas que no encuentran dueño
La musa que descansa en la falda de la noche.
La voz.
El misterio inquieto de la palabra.
La luz del farol en la acera continúa
El silencio.
Y las palabras que se callan
Los gritos.
Lagrimas que corren solitarias a la pupila
Las ganas
Pieles que sudan sin el tacto
La belleza
Lo que falta
El aliento
Lo que sobra
La madrugada/ acaba mi noche
En una bocanada.












I.


Ya no hay soledad sin alas
Ya no habito en la nostalgia
Ya no camino entre sombras
Ya no lloro de dolor
Ya no soy victima de nada
Ya no
Porque ahora, soy tuya


II
La noche
Como siempre
Leva su marea hacia ti
Los sueños desde que soy niña
Se cumplen,
Más ahora soy feliz
Porque solo necesito
la vida



III

Tengo la fotografía de un niño
La mirada de un ángel clavada
En el pecho
Tengo la certeza de lo inevitable
Por primera vez no corro ante eso
Tengo las ganas de caer al vació
Porque sé que son tus manos.
Las que al final me esperan.


IV.

Te espero
Siempre
Como nunca
Desde antes
Te espero
Porque ahora mis palabras
Tienen dueño
Mis ganas
Sentido
Mi risa
Color
Te espero
Siempre
Hasta que me muera
Hasta que te tenga
Te espero
Sin vació
Sin sombras que me aten
Te espero
Te espero
Amor.

V
Tengo tu aroma
Entre el pecho
Y el alma
Necesito
Dejarme estar en ti
Amo esta soledad
Que comparto contigo
Amo. Tu ser que desconozco
Amo presentirlo
Amo con todo
Las tripas
El corazón
La sangre
Amo de la única manera
Que entiendo desde que te
Conozco
Con toda el alma
Siempre.



NEGACIONES.


La contextura de la practicidad.
Que se esconde tras el silencio?
Cuando se calla.
La idea de una vida más cosmopolita seduce
Pero, se puede sacrificar el calor por el anonimato?
Se debe?
Soñar con ir donde nadie ha ido, o donde todos esperan?
Se debe sentir con los ojos abiertos?
Y permitirle a lengua pronunciar nombres que desconoce?
Se debe en estos días, donde abrir la mente es mas importante
Que utilizarla dejarse llevar `por el espejismo?
Y luego decir fui la victima de mi avaricia.
Renegar de la tierra negra donde alguna vez tuviste raíces
Profundas.
Echar de menos el calor de una comida que jamás repetirán
¿Puedo achacarle a la nostalgia, la cobardía de partir?
Necesito realmente hacerlo? ( partir)
Como las ratas cuando el barco se hunde.
Pero si en verdad nos tratan como ratas.
Nos piden papeles
Nos niegan la vida
Nos quitan los sueños
Nos quitan las ganas
Nos atropellan
¿Pero que nos hace tan indeseables?
En la jaula de oro
Solo viven contentos
Los que no tiene alas.


La mano siempre abre la reja
Hambrienta de ver en los ojos
De quien no sabe cuando llegará el día de partir
La esperanza
La mano del carcelero se alimenta de la esperanza
Del cautivo
Levanta un puño
Da golpes secos contra el viento
La mente vuela
Libre
Porque es lo único que no pueden enjaular
La mente siempre escapa de la mano del carcelero
Siempre huye. O más bien parte
Al lugar donde pertenece
Planea nuevas vidas
Nuevos átomos la florecen
En la mente se gestan los sueños.
Incluso los que no pueden ser contados
No se estará nunca por encima del mal
Ni por debajo del bien
Nunca
La mano
Extenderá sus dedos hasta el rincón más oscuro de la celda
Pero jamás podrá cerrar, la puerta de la mente.


No importa.
Todo
Hoy
Mañana
Ahora
Siempre
Desde que nacì
La gota de sangre corre calida
Entre las pieles que las sufren
Todos
Nosotros
Ignoramos
Olvidamos
Pretendemos
Pero no vivimos
Más allá
De la zona de confort
De nuestra sala
En la esquina
En la calle
Bajo el techo azul
En la noche
Tu hermano duerme
Con menos
De lo que tienes en tu
Bolsillo derecho.
No hay que salvar
Primero
Hay que ver
Porque los ojos
Solo duelen
Cuando los ciega
La verdad.

POEMAS DE KATHERINE GOMEZ.