LIZZETH OCHOA
Colombia amanece revuelta, además de los carros bombas PRE posesión presidencial, de la ola incesante de atracos a mano armada, del cierre del seguro social, amanece como dije con una noticia vieja, pero nueva a la vez. La historia de Lizzeth Ochoa
Como todos hemos oído, leído, o visto, en los medios de comunicación hoy, el país entero se entristece al ver una vez más la primera forma de violencia de la que somos victimas. En el núcleo del hogar, es la primera y mas antigua, la domestica, intrafamiliar o de genero. No cuento con las estadísticas colombianas pero aquí en España en lo que va del año 44 mujeres han muerto asesinadas por sus esposos, novios, o ex novios, pero aquí a diferencia de allá si hay una red de protección, policía, jueces, trabajadores sociales y psicólogos trabajan mancomunadamente siguiendo un protocolo de asistencia para los casos de violencia de género.
Primero apartar a la victima del agresor y el entorno y si lo solicita brindarle acogida en casas especiales para esto, segundo formular la debida denuncia y demanda, tercero el juicio. Pero todo esto cuando la mujer se mantiene firme en su posición de no permitir más las agresiones físicas, verbales y / psicológicas de la que es objeto. Todo este engranaje cuesta dinero, preparación y conciencia. Lastimosamente en Colombia no contamos con estas estructuras para este tipo de casos, pues aun son ineficientes y precarias. Pero de momento lo que sí existe son los protocolos a seguir en caso de agresión con ensañamiento o de tentativa de homicidio que en el caso de a Lizzeth Ochoa puede aplicarse.
Me llama profundamente la atención que cuando la familia fue a poner la denuncia a la estación de policía la persona encargada no la tomó inmediatamente y les recomendara venir a las nueve de mañana del día siguiente habiendo una herida con arma de fuego, y perdiendo además un tiempo valioso para la captura del agresor que hasta ahora está a la fuga. Me vuelvo a quedar pensando en ¿por qué la clínica del caribe no dio el mismo reporte al atender a la paciente siendo deber de las entidades de atención primaria informar a las autoridades al respecto. ¿Será que en pelea de marido y mujer nadie se debe meter? ¿Será que mi Barranquilla sigue siendo la ciudad de tapar el sol con un dedo?, los padres de Lizzeth lo han demostrado hay que levantar la voz, dejar a un lado el miedo al que dirán, denunciar gritar llorar y pelar en contra de la impunidad que se teje en estos casos.
Ahora bien nada puede justificar esta o ninguna otra forma agresión, y nosotras debemos hacer una evaluación de conciencia cuando en nombre del amor poco a poco se nos coarta la escencia, la libertad, o la calidad de vida.
Las relaciones disfuncionales, la falta de limites entre, “tu y yo”, y nosotros en el noviazgo o matrimonio, son síntomas de que podemos estar haciendo una mala elección de la pareja y son razones contundentes para determinar lo que puede llegar a ser la convivencia. El viejo dicho que reza entre más te quiero, más te aporreo no puede tener cabida en los hogares. Me declaro solidaria con Lizzeth, como mujer, como madre, y como victima que fui en el pasado de maltrato. En mi caso y sin temor puedo decir que me levantaron la mano una sola vez y esa fue la primera y la ultima.
A esto sigue un proceso de recuperación y perdón, pero antes que perdonar al agresor, es necesario el perdón ti misma, una sanación justa que prepare el camino para amar, seguir adelante luchar y vivir. Y ¿por que? no comenzar de nuevo.
No podemos pensar que merecemos ser tratadas de forma vejatoria, y posesiva, o que esos actos se dan en nombre del amo en nuestros machos costeños. Cultivar la autoestima, la asertividad es imprescindible para sanarse y perdonar. Desde aquí te envió una voz de aliento ten presente que lo peor ha pasado y que lo mejor que es tu presente y futuro apenas comienzan.
para más información en la pagina web de http://www.elheraldo.com.co pueden leer la historia narrada a primera voz.
Katherine Gómez.

