viernes, agosto 04, 2006

EN LOS ZAPATOS DE LIZZETH

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LIZZETH OCHOA

Colombia amanece revuelta, además de los carros bombas PRE posesión presidencial, de la ola incesante de atracos a mano armada, del cierre del seguro social, amanece como dije con una noticia vieja, pero nueva a la vez. La historia de Lizzeth Ochoa
Como todos hemos oído, leído, o visto, en los medios de comunicación hoy, el país entero se entristece al ver una vez más la primera forma de violencia de la que somos victimas. En el núcleo del hogar, es la primera y mas antigua, la domestica, intrafamiliar o de genero. No cuento con las estadísticas colombianas pero aquí en España en lo que va del año 44 mujeres han muerto asesinadas por sus esposos, novios, o ex novios, pero aquí a diferencia de allá si hay una red de protección, policía, jueces, trabajadores sociales y psicólogos trabajan mancomunadamente siguiendo un protocolo de asistencia para los casos de violencia de género.

Primero apartar a la victima del agresor y el entorno y si lo solicita brindarle acogida en casas especiales para esto, segundo formular la debida denuncia y demanda, tercero el juicio. Pero todo esto cuando la mujer se mantiene firme en su posición de no permitir más las agresiones físicas, verbales y / psicológicas de la que es objeto. Todo este engranaje cuesta dinero, preparación y conciencia. Lastimosamente en Colombia no contamos con estas estructuras para este tipo de casos, pues aun son ineficientes y precarias. Pero de momento lo que sí existe son los protocolos a seguir en caso de agresión con ensañamiento o de tentativa de homicidio que en el caso de a Lizzeth Ochoa puede aplicarse.

Me llama profundamente la atención que cuando la familia fue a poner la denuncia a la estación de policía la persona encargada no la tomó inmediatamente y les recomendara venir a las nueve de mañana del día siguiente habiendo una herida con arma de fuego, y perdiendo además un tiempo valioso para la captura del agresor que hasta ahora está a la fuga. Me vuelvo a quedar pensando en ¿por qué la clínica del caribe no dio el mismo reporte al atender a la paciente siendo deber de las entidades de atención primaria informar a las autoridades al respecto. ¿Será que en pelea de marido y mujer nadie se debe meter? ¿Será que mi Barranquilla sigue siendo la ciudad de tapar el sol con un dedo?, los padres de Lizzeth lo han demostrado hay que levantar la voz, dejar a un lado el miedo al que dirán, denunciar gritar llorar y pelar en contra de la impunidad que se teje en estos casos.


Ahora bien nada puede justificar esta o ninguna otra forma agresión, y nosotras debemos hacer una evaluación de conciencia cuando en nombre del amor poco a poco se nos coarta la escencia, la libertad, o la calidad de vida.
Las relaciones disfuncionales, la falta de limites entre, “tu y yo”, y nosotros en el noviazgo o matrimonio, son síntomas de que podemos estar haciendo una mala elección de la pareja y son razones contundentes para determinar lo que puede llegar a ser la convivencia. El viejo dicho que reza entre más te quiero, más te aporreo no puede tener cabida en los hogares. Me declaro solidaria con Lizzeth, como mujer, como madre, y como victima que fui en el pasado de maltrato. En mi caso y sin temor puedo decir que me levantaron la mano una sola vez y esa fue la primera y la ultima.

A esto sigue un proceso de recuperación y perdón, pero antes que perdonar al agresor, es necesario el perdón ti misma, una sanación justa que prepare el camino para amar, seguir adelante luchar y vivir. Y ¿por que? no comenzar de nuevo.

No podemos pensar que merecemos ser tratadas de forma vejatoria, y posesiva, o que esos actos se dan en nombre del amo en nuestros machos costeños. Cultivar la autoestima, la asertividad es imprescindible para sanarse y perdonar. Desde aquí te envió una voz de aliento ten presente que lo peor ha pasado y que lo mejor que es tu presente y futuro apenas comienzan.
para más información en la pagina web de http://www.elheraldo.com.co pueden leer la historia narrada a primera voz.

Katherine Gómez.

miércoles, agosto 02, 2006

MEDIO ORIENTE PARA DUMMIES

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En defensa propia
Si al soldado israelí capturado se lo llama secuestrado, también hay que llamar secuestrados a los nueve mil palestinos (entre ellos 400 niños) que están presos sin juicio en las cárceles de Israel
Por Antonio Caballero
Los israelíes tienen derecho a defenderse, sin duda. Pero los demás también. Por ejemplo los palestinos, que empezaron a ser expulsados de sus tierras hace noventa años para que en ellas se instalaran los colonos israelíes como consecuencia de un pacto privado entre los sionistas y el Imperio Británico que se llamó la Declaración Balfour. Hay antropólogos que piensan que los palestinos actuales son los mismos antiguos filisteos de la Biblia, en cuyas tierras se instalaron hace cuatro mil años los israelitas de Josué como consecuencia de un pacto privado entre Moisés y Jehová que se llamó la Alianza. Así, la actual campaña del ejército israelí contra el enclave palestino de Gaza lleva el nombre de "columnas de Sansón", en recuerdo de aquel Sansón bíblico que, capturado por los filisteos, recuperó su fuerza para aplastarlos a todos derribando las columnas que sostenían el templo al grito de "¡Muera Sansón y con él los filisteos!"

A ver si alguien queda vivo esta vez.

Los israelíes, que en defensa propia aplastan a los palestinos de Gaza, están también, a la vez, machacando el Líbano, también en defensa propia. Pero esa campaña de destrucción -aviones, buques, tanques- es más que todo una maniobra de distracción. No pretenden acabar con el Líbano -ni tampoco, aunque les llegue el caso de atacarlos también en defensa propia-, pretenden acabar con Siria o con Irán. Con los palestinos sí.

PUBLICIDAD Dice el gobierno de Israel que esto de ahora empezó hace tres semanas, cuando Hamás, un partido terrorista anti-israelí que fue elegido por los palestinos para sustituir a la OLP, otro partido terrorista palestino cuando su jefe Arafat falleció de modo misterioso tras ser sitiado durante un año por el ejército israelí en el enclave palestino de Ramala, secuestró a un soldado de Israel que...

Pero no. Las palabras no son inocentes. ¿Por qué se habla de "enclave" palestino, si antes del pacto sionista-británico todo el país era de los palestinos? ¿Por qué se habla de los "terroristas" de Hamás o de la OLP? También usaban métodos terroristas las organizaciones sionistas Haganah e Irgún, que, cuando ganaron, fundaron el Estado de Israel. Un estadista es un terrorista que ha tenido éxito. Y si al soldado israelí capturado se lo llama secuestrado, también hay que llamar secuestrados a los nueve mil palestinos (entre ellos 400 niños) que están presos sin juicio en las cárceles de Israel.

Por otra parte, en opinión de los palestinos esto no empezó hace tres semanas, con la captura del soldado. Sino que ésta fue respuesta a más de medio siglo de agresiones, de expulsiones, de destrucciones, de invasiones desatadas por Israel contra ellos. ¿Desde la construcción del muro, que empezó hace dos años? ¿Desde el incumplimiento de los acuerdos de Oslo? ¿Desde la guerra del 72? ¿Desde la del 67? ¿Desde la del 48? ¿Desde la Declaración Balfour, en el 19?

¿Y cuándo empezó la agresión contra los israelíes? ¿Cuando esa ya mencionada guerra del 48 de los países árabes contra el recién fundado (en tierra palestina) Estado de Israel? ¿Cuando el holocausto de la Alemania nazi? ¿Cuando los pogromos de la Rusia zarista? ¿Cuando las "judiadas" y la expulsión de la España de los Reyes Católicos? ¿Cuando Roma destruyó el Templo de Jerusalén y envió a los judíos sublevados a la diáspora? ¿Cuando salieron de Egipto perseguidos por el malvado Faraón?

No es fácil, pues, precisar desde cuándo se están haciendo agresiones en defensa propia en ese milenariamente ensangrentado Oriente Medio. Desde siempre. Pero ¿hasta cuándo?

Lo acaba de decir la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice, en su defensa de la defensa propia de Israel: hasta cuando los palestinos (y de paso los libaneses, y los sirios, y los iraníes) dejen de resistir.

La cosa va para largo.

Tomado de la revista SEMANA.
www.semana.com.